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Las Biotecnologías Modernas en la Agricultura:
La influencia en la mujer en el Sur
By
Helen Zweifel

 
Palabras clave:  Ghana; Colombia; Diferencias de trato en función del sexo; Impacto socioeconómico; Yuca; Cacao.
Cita literal: Zweifel, H. (1999) "Las Biotecnologías Modernas en la Agricultura: La influencia en la mujer en el Sur." Monitor de Biotecnología y Desarollo, Compendio 1995-1997, p. 65-67.

En Africa, Asia y América Latina las mujeres son el principal, sino el único, sustento de su familia. La biotecnología moderna aplicada a la agricultura, al igual que cualquier otra tecnología, influirá en la posición que ocupa la mujer y en su capacidad de alimentar a su familia. Aunque se dispone de suficientes datos de investigación sobre la contribución económica femenina a la agricultura, hasta ahora no se han realizado estudios sobre la influencia que ejerce la biotecnología moderna en las relaciones entre los sexos. En el presente artículo Helen Zweifel abre el debate al respecto.

La influencia de la biotecnología depende no sólo de las características de la propia tecnología sino también del contexto en el que se la desarrolla, de los intereses de quienes la introducen y de la situación de quienes se ven afectados por ella. Para analizar la relación compleja que existe entre el desarrollo, la tecnología y la forma en que afectan a hombres y mujeres, utilizaremos el concepto de autonomía, a la que definiremos como el control sobre la propia vida. Incluye aspectos múltiples económicos, políticos, físicos e ideológicos como los siguientes: igual acceso a los medios de producción y control sobre los mismos; influencia política y autodeterminación; pleno control sobre el propio cuerpo, y el derecho a la propia identidad. Así pues, al evaluar la influencia de la biotecnología moderna en la mujer y al estimular el desarrollo y la transferencia exitosos de la tecnología para reforzar la autonomía femenina, cabe plantear dos preguntas cruciales: ¿quién controla las nuevas tecnologías y a quiénes benefician?, y luego, ¿la biotecnología moderna ayudará a la mujer a lograr más autonomía o más bien socavará dicha autonomía?
A continuación presentamos ejemplos de la influencia potencial que tienen en la autonomía femenina las aplicaciones biotecnológicas modernas en dos cultivos diferentes.

Un cultivo de exportación: el cacao
El cacao es el segundo producto básico de exportación en orden de importancia en las regiones tropicales. La investigación biotecnológica actual sobre él, que dominan las empresas multinacionales de los Estados Unidos, Europa y el Japón, tiende a crear plantas de mayor rendimiento para permitir que los países en desarrollo aumenten su producción y que las empresas multinacionales obtengan la materia prima más barata y con más facilidad. La segunda variante de dicha investigación es la búsqueda de un sustituto del cacao de gran calidad a partir de otras fuentes. Así se podría eliminar gradualmente el uso de granos de cacao para la producción de chocolate. Ambas investigaciones probablemente intensificarán la competencia y llevarán a una drástica reducción en el precio del cacao, con graves consecuencias para los países productores.
La mitad de la producción mundial de cacao proviene de pequeños agricultores. Los países pobres como Ghana y Colombia dependen muchísimo de él puesto que es uno de los principales cultivos de exportación. Sin embargo, carecen de la capacidad tanto financiera como científica de llevar a cabo su propia investigación biotecnológica que pueda competir con la que realizan las multinacionales.

Las mujeres y la producción de cacao en Ghana
En el sur de Ghana el cacao es un cultivo comercial en el que predominan los hombres. Aunque la introducción de su producción comercial el siglo pasado trajo nuevos beneficios materiales para la población, en especial para la elite, perjudicó la producción de subsistencia. En los hogares significó una nueva división del trabajo por sexos así como un cambio en la distribución de las responsabilidades. En el nuevo sistema, los hombres se ocuparon de la producción de los cultivos comerciales.
Al vender el cacao los hombres recibían mucho dinero en efectivo que invertían en plantas de cacao, vivienda y la educación de sus hijos, o bien lo gastaban en vino de palma u otros bienes de consumo de los ‘solteros’. Se comercializó el acceso y el control de las tierras de producción del cacao y se corrompieron las relaciones agrarias tradicionales. En las tierras fértiles se plantó cacao con carácter permanente, lo que llevó a la privatización y al monopolio de las tierras comunales. Los derechos de las mujeres sobre dichas tierras, en su calidad de miembros de la sociedad, fueron suprimidos y se las dejó con una superficie menor y y menos fértil, para dedicarse a la agricultura de subsistencia.
Desde el decenio de 1970 ha bajado brutalmente el precio que se paga a los productores de cacao. Puesto que se trata del cultivo comercial más importante, la caída de su rentabilidad afectó duramente a los productores. Muchos hombre migraron a las ciudades en busca de ingresos en efectivo pero sin perder por ello su acceso privilegiado a la tierra y a los demás recursos. La baja de los precios y la migración masculina han hecho pues que las mujeres queden desaventajadas para hacer frente a las exigencias de la vida cotidiana. Además de la agricultura de subsistencia en un medio ambiente degradado, otras actividades de las mujeres, como la producción de cultivos para venderlos en el mercado y otro tipo de comercio y de trabajo remunerado, se volvieron indispensables para la supervivencia de la mayoría de las familias. Aumentó la carga de las mujeres con respecto al sustento familiar al tiempo que se erosionaba la estructura social y se degradaba el medio ambiente.
El aumento de la competencia y los menores precios del mercado mundial como consecuencia de la aplicación de las biotecnologías modernas acelerarán las tendencia actuales en Ghana al empobrecimiento general, la migración masculina y a una mayor carga para las mujeres. En este sentido, en el sur del país, se verán afectadas indirecta pero drásticamente por las innovaciones biotecnológicas.

Agricultoras en Colombia
En Colombia las mujeres desempeñan una función destacada en la producción de cacao en pequeña escala. La legislación relativa a la herencia permite a las mujeres poseer tierras y plantas de cacao y no es extraño que, en una familia nuclear, sean las únicas propietarias. El acceso y el control a la tierra concede a las mujeres un cierto grado de autonomía. En la agricultura tradicional, en la que el cacao, el café, los plátanos y otros cultivos se plantan intercalados con el maíz y otros cultivos alimentarios, esta tarea suele corresponder exclusivamente a las mujeres. Las plantas de cacao perenne les brindan una especie de seguridad económica y social, ya que incluso los árboles viejos producen al menos algo. Las agricultoras podrían perder su independencia si los métodos agrícolas y los cultivos cambiaran o si se deterioraran los precios al productor.
En principio, las variedades de plantas de cacao más resistentes o con mayor rendimiento podrían beneficiar a los pequeños agricultores. No obstante, tanto los defensores como los críticos de la biotecnología moderna concuerdan en que aquellos, ya empobrecidos, son los que probablemente se vean más afectados. El Banco Mundial observa que, en general, las nuevas tecnologías son difíciles y caras de aplicar a la producción en pequeña escala y, por lo tanto, son los pequeños agricultores quienes corren el riesgo de verse desplazados por las grandes plantaciones. La producción futura de cacao se concentrará en países recientemente industrializados como el Brasil y Malaisia. Allí es más fácil aplicar las tecnologías avanzadas y son frecuentes las grandes plantaciones.
Las agricultoras colombianas sufrirán con los cultivos de sustitución y con la caída de los precios al productor, perdiendo así su ‘seguridad social’: las plantas de cacao perenne.
La función económica y la condición social de la mujer cambia en función del deterioro de las condiciones económicas y de los precios del cacao. Para ellas hay muy pocas alternativas puesto que, por lo general, incluso comparadas con los hombres, son muy limitadas sus posibilidades de acceso a la tierra, al crédito o a otros recursos, y además carecen de poder para influir en las decisiones. Fuera de la agricultura de subsistencia, la única forma que tienen de garantizar o completar sus ingresos es dedicarse a diversas actividades en pequeña escala dentro del sector informal, como el comercio de alimentos elaborados o preparados y la reventa de productos básicos. Este proceso de empobrecimiento relativamente mayor de las mujeres, que se ha dado en llamar ‘feminización de la pobreza’, continúa, también porque se combina con una tendencia a favorecer a los hombres en las políticas de investigación agrícola, extensión y desarrollo. Dentro de la estructura mundial actual del poder y la orientación actual de la investigación y la aplicación biotecnológicas, las biotecnologías modernas aumentarán aun más la brecha que separa a hombres y mujeres, a ricos y pobres.

La yuca, un cultivo alimentario
La yuca es el cultivo alimentario más importante para 500 millones de personas en las regiones tropicales. Debido a que tolera la sequía y la escasa fertilidad del suelo, es el principal cultivo alimentario que producen los pequeños agricultores en zonas marginales con condiciones edáficas malas y clima desfavorable.
Por muchos motivos es un ‘cultivo femenino’: en la mayoría de las regiones de Africa, América Latina y Asia las mujeres son sus principales productoras y están prácticamente a cargo de su elaboración. En América Latina, por ejemplo, los hombres son responsables de cortar y desbrozar las parcelas, pero son las mujeres quienes deciden la variedad que se ha de plantar, dónde y cuándo hacerlo. Para ello utilizan varios criterios, tales las diferencias entre variedades, relativas al crecimiento, a la resistencia, al rendimiento y al sabor, las particularidades del terreno, la distancia de las casas a la parcela y la sombra de los bosques. Suelen plantar la yuca intercalada con maíz y otros cultivos pero, incluso cuando crece sola, puede haber variaciones: variedades amargas o dulces, las que se pueden comer frescas y las que necesitan elaboración.
Un ejemplo que ilustra el papel activo que desempeñan las mujeres en la mejora del cultivo de la yuca es el del Amazonas. En un sistema informal de conservación y ampliación de la diversidad biológica de la yuca que abarca cientos de kilómetros, las mujeres desempeñan una función clave. Cuando una se casa y se muda con su esposo, trae consigo variedades de yuca de su madre. Sigue probando y experimentando con las variedades viejas y las nuevas. Las hermanas, cuñadas, madres e hijas intercambian variedades de yuca y conversan sobre sus cualidades, la plantación o el potencial culinario.
A pesar de su importancia como cultivo alimentario, la biotecnología moderna no ha concedido mucha importancia a la yuca debido a su escasa importancia para el mundo industrializado. Los institutos más destacados que realizan investigaciones sobre ella son los centros de investigación agrícola internacional del Centro International de Agricultura Tropical (CIAT) y el Instituto International de Agricultura Tropical (IITA) al igual que la Red de la Biotecnología de la mandioca (CBN). Esta última presta especial tención a las mujeres, pero más bien por motivos de eficiencia que por acrecentar la autonomía femenina. Como lo dice el boletín de dicha red (CBN Newsletter) Nro. 2 (1993): "Cuando se consideran las diferentes funciones y necesidades de hombres y mujeres, y cuando ambas están incluidas en la elaboración de soluciones para sus problemas y en someterlas a prueba, la tecnología resultante es más adecuada y se la adopta con mayor rapidez."
La investigación sobre el mejoramiento genético de la yuca se concentra en la reducción del contenido de cianuro, un elemento tóxico natural de la planta. Tenemos dudas de que esta prioridad de la investigación redunde en interés de la mujer. En octubre de 1993, los investigadores de la Red fueron a preguntar a aldeanos de Tanzania cuáles eran las necesidades locales. Las mujeres entrevistadas se interesaron en los nuevos métodos de elaboración, destinados a mejorar la calidad nutricional para el consumo doméstico, y en aumentar las propiedades de la harina de yuca, de forma que pudiera usarse en productos horneados que se vendieran en el mercado. Las propias mujeres no mencionaron el contenido en cianuro como un gran problema. En realidad, apreciaron su ‘amargor’ que servía de repelente natural de los insectos, las ratas, los monos y los cerdos. Por eso en los campos de yuca cultivan variedades tanto ‘amargas’ como ‘dulces’.
La toxicidad para el ser humano, un argumento esgrimido con frecuencia en favor de la reducción del contenido de cianuro, es rara en proporción con el uso general de los cultivos. Los estudios muestran que sólo se produce en circunstancias específicas. Por ejemplo, en Nigeria, en 1989, hubo muertes relacionadas con niveles letales de cianuro, provocadas en realidad por la pobreza y la grave escasez de alimentos. Aumentó drásticamente la demanda de gari (yuca seca elaborada) como alimento barato, lo que obligó a las mujeres a reducir de una semana a menos de dos días el tiempo de remojo de la yuca que se usa para extraer de ella el cianuro por lixiviación. Por ende, son el hambre y la pobreza las principales causas de la toxicidad de los productos de yuca y no la tecnología llamada ‘primitiva’ de las mujeres ni los elevados niveles de cianuro en la planta.
Por lo tanto, la investigación sobre cómo reducir los niveles de cianuro por manipulación genética en la yuca no tiene por objeto ayudar a las mujeres. Se la realiza más bien para abrir nuevos mercados a la yuca, porque hay que mejorar su reputación de alimento inocuo. Por ejemplo, niveles bajos de cianuro beneficiarían a las fábricas de almidón de yuca puesto que reducirían la contaminación ambiental que suelen causar.
El fomento de tales fábricas desencadenaría una mayor producción de yuca orientada hacia el mercado. Esta producción podría quedar en manos de los hombres, como ha ocurrido con otros cultivos comerciales. Este proceso probablemente seguirá siendo estimulado por la continua preferencia que dan los servicios y la extensión agrícola a los hombres. En esas condiciones, los hombres asumirían la producción de yuca quitándole a las mujeres los ingresos derivados de la venta de productos elaborados en el mercado local. La producción de yuca en pequeña escala, y con ello las mujeres y sus conocimientos sobre el cultivo de la yuca y su diversidad biológica, podrían verse aún más marginadas, lo que socavaría la autonomía femenina.

Participación de la mujer
Las mujeres siempre han experimentado y mejorado los métodos de cultivo y de elaboración de la yuca. Muchos ejemplos de la innovación femenina, de los métodos locales destinados a lograr mejoras técnicas en la elaboración de la yuca y en la calidad de los productos finales pueden verse tanto en la práctica como en la bibliografía. Por tanto, el intercambio entre mujeres de tecnología y conocimientos elaborados por otras sería un paso en favor de una mayor autonomía femenina, más sensato que recurrir a una tecnología avanzada, cara y con riesgos, como la ingeniería genética. La investigación debería comenzar reconociendo el conocimiento y los logros de la mujer. Esto implica la necesidad de cambiar la política nacional e internacional en materia de investigación y agricultura, haciéndolo para favorecer las posibilidades y capacidades femeninas.
Si las mujeres participan en todo el proceso de innovación tecnológica, es posible que las innovaciones técnicas del exterior funcionen bien sin perjudicar sus intereses. En la provincia de Manabi, en la costa del Ecuador, por ejemplo, se adaptó la tecnología de elaboración de almidón a la infraestructura en pequeña escala y a las operaciones colectivas de las asociaciones femeninas locales encargadas de la elaboración de la yuca, creadas especialmente para tal fin. Una de las asociaciones quería ampliar más sus actividades y procuró la asistencia de un sindicato local de productores y elaboradores de yuca, con objeto de construir una nueva planta elaboradora incorporando nuevas tecnologías. Las mujeres participantes fijaron sus propias prioridades y adquirieron colectivamente la tecnología que demandaba mucho capital.

Cambio de prioridades
El control de la biotecnología moderna se concentrará cada vez más en las manos de unas pocas empresas privadas y la investigación se orientará más hacia los intereses de los países industrializados y de la agricultura a gran escala que a los de los pequeños agricultores (de ambos sexos) en el Sur. Puesto que se ignoran las necesidades de esos últimos, probablemente se vean afectados negativamente por los avances biotecnológicos. Los dos ejemplos del cacao muestran que la aplicación de la biotecnología moderna muy probablemente debilite aun más la autonomía femenina.
La investigación pública a cargo de los centros agrícolas nacionales e internacionales es casi nula comparada con la investigación privada. La pública también suele ignorar a la mujer y sus necesidades o, como en el caso de la yuca, se ocupa de ella por motivos de eficiencia para difundir las innovaciones tecnológicas con mayor rapidez. De este modo, las mujeres se convierten en instrumentos de estímulo de la aceptación de la biotecnología moderna.
No hay respuestas fáciles para la pregunta de qué tipo de tecnología promueve la autonomía femenina en las sociedades rurales. En cualquier caso, el reconocimiento de la misma lleva a la conclusión lógica de que la mujer debe desempeñar un papel fundamental en el proceso decisorio al orientar la investigación. Su participación, tanto antes como después de la introducción de nuevas tecnologías, reviste una importancia crucial y debería ir más allá de la simple consulta destinada a poner en práctica con mayor facilidad una innovación procedente de fuera, e incluir la responsabilidad compartida así como la confianza y la cooperación. Sólo si cambian las condiciones para que la mujer pueda establecer sus propias prioridades, las nuevas tecnologías podrán beneficiarlas en vez de perjudicarlas.
Helen Zweifel


Grupo para el desarrollo y el medio ambiente, Universidad de Berna, Hallerstrasse 12, CH-3012 Berna, Suiza. Teléfono (+41)31 631 88 22; Fax (+41) 31 631 85 44; E-mail zweifel@giub.unibe.ch

Fuentes
J. Bukh (1979), The Village Woman in Ghana, Uppsala: Scandinvian Institue of African Studies.
CBN (1993), Village Perspective on Cassava and Implications for Biotechnology Research: A CBN case study on the Lake Zone of Northern Tanzania. Cali: CBN/CIAT.
S.V. Poats (1993), "Women and Cassava in Latin America", CBN Newsletter, vol. 1, nro. 2.
A.Rubbo (1975), "The Spread of Capitalism in Rural Colombia: Effects on Poor Women". En: Ranya R. Reiter (ed.), Toward an Anthropology of Women, Nueva York/Londres: Monthly Review Press.
World Bank (1991), Agricultural Biotechnology: The next Green Revolution?, World Bank Technical Paper, no. 133.


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