HOMEABOUT USCOLOPHONCONTACTPUBLICATIONSLINKS
La Reestructuración de la Industria Semillera
en Función de los Derechos de Propiedad Intelectual
By
Suri Sehgal

 
Palabras clave:  Semilla; Industria privada; Comercio; Transferencia de tecnología; Derechos de propiedad intelectual.
Cita literal: Sehgal, S. (1999), "La Reestructuración de la Industria Semillera en Función de los Derechos de Propiedad Intelectual." Monitor de Biotecnología y Desarollo, Compendio 1995-1997, p. 42-43.

Hasta hace poco era posible atribuir el éxito de las empresas semilleras a la fuerza del programa clásico de mejoramiento de una empresa pero, con el advenimiento de las primeras plantas transgénicas, ese mejoramiento, así como el acceso al germoplasma, los genes y las biotecnologías, ha adquirido considerable importancia estratégica. El material genético, las biotecnologías y sus derechos de propiedad intelectual asociados son clave, de hecho, para una nueva reestructuración de las relaciones entre las empresas agroquímicas, agrobiotecnológicas, alimentoarias y semilleras.

La industria semillera avanzó debido a la introducción de híbridos, especialmente de maíz en América del Norte, de remolacha azucarera en Europa y de hortalizas en el sudeste asiático. De los 15 mil millones de dólares estadounidenses invertidos en las semillas comerciales actualmente, los híbridos representan aproximadamente el 40 por ciento de las ventas y la mayoría de los beneficios.
En América del Norte y en Europa la industria de las semillas híbridas se desarrolló a partir de empresas familiares con base regional. La rentabilidad de los híbridos excedió ampliamente aquella de las semillas no híbridas y de polinización libre. Esto lleva a una posible consolidación de la industria y al domino de varias compañías clave en cultivos específicos. La atracción de los híbridos para la industria semillera es obvia: cuando se comercializaron por primera vez en los Estados Unidos, a comienzos del decenio de 1930, los híbridos de maíz de cruzamiento doble, se los ofreció a un precio aproximadamente equivalente a 10 a 12 veces superior al comercial. Al introducirse los cruzamientos simples en el decenio de 1960, los precios de las semillas de maíz híbrido aumentaron hasta alcanzar un precio de entre 20 y 25 veces aquel del producto básico. En el decenio de 1970 estos márgenes elevados atrajeron la atención de varias empresas agroquímicas que esperaban explotar las sinergias posibles de aquellas semilleras con sus respectivos negocios. En ese período se produjeron las compras de Northrup King (EE UU) por parte de Sandoz (Suiza), de Funk Seeds (EE UU) por Ciba-Geigy (Suiza), de Nickerson (EE UU) por Shell (Reino Unido/Países Bajos) y de Asgrow (EE UU) por Upjohn (EE UU).
En el decenio de 1980 las empresas agroquímicas embarcadas en la investigación biotecnológica comenzaron a comprar compañías semilleras. Esta vez el motivo fue que comprendieron que las semillas serían el principal sistema de distribución de sus nuevas tecnologías, en particular de la biotecnología. Creyeron que, para suministrarlas y obtener ganancias a través de los nuevos rasgos de estos insumos y productos, era necesario controlar los canales de distribución. Eso fue lo que atrajo al negocio de las semillas a empresas como Dupont (EE UU), Elf Aquitaine (Sanofi) (Francia), ICI (EE UU), Monsanto (EE UU), Rohm & Haas (EE UU) y Unilever (Países Bajos). Su estrategia consistió en capturar márgenes en toda la cadena comercial agrícola, desde el laboratorio hasta el campo.
Esta estrategia no funcionó para todos los recién llegados. Primero, el tiempo necesario para convertir las nuevas tecnologías en productos fue mucho mayor que el previsto originalmente. Segundo, hubo un conflicto entre el estilo de gestión empresarial de las semilleras relativamente más pequeñas y el estilo jerárquico de las de mayor envergadura. Tercero, la curva de aprendizaje fue más larga y más compleja que lo esperado y su desempeño financiero fue malo. Por último, a diferencia de los productos químicos, las semillas no pueden comercializarse en todo el mundo sino sólo en las regiones agroclimáticas similares a aquellas en las que fueron desarrolladas. En consecuencia, las empresas como Shell, Rohm & Haas, Sanofi y Upjohn comenzaron a alejarse de sus negocios en semillas y biotecnología en el decenio de 1990.

Acontecimientos recientes
Ultimamente, sin embargo, hubo una reevaluación de la industria semillera ahora que las semillas creadas mediante manipulación genética están por fin llegando al mercado. En 1996, en los Estados Unidos, se plantaron aproximadamente 720.000 hectáreas de algodón transgénico y resistente a los insectos, expresado por un gen Bacillus thuringiensis (Bt), 80.000 hectáreas de maíz Bt y 7.200 hectáreas de papa Bt. En el Canadá fueron unas 20.000 hectáreas de colza transgénica, tolerante al herbicida Liberty, y en los Estados Unidos alrededor de 800.000 hectáreas de frijoles de soja transgénica, tolerante al herbicida Roundup.
Estos acontecimientos aceleran la convergencia de las industrias dedicadas a la biotecnología agrícola, las semillas y los productos químicos. A su vez, esta convergencia cambia la estructura de los costos del comercio tradicional de semillas y de la fijación de los precios del producto. Por lo tanto, se está tratando de separar el valor de la tecnología de aquel de las semillas para calcular una especie de ‘prima tecnológica’ que pagarán los agricultores cuando compren un producto mejorado gracias a la biotecnología. Por ejemplo, en 1996 esa prima alcanzó más de 75 dólares estadounidenses por hectárea para el algodón Bt protegido de los insectos y unos 25 dólares estadounidenses por hectárea para el maíz.
Debido a que la mayoría de los productos vegetales transgénicos contienen diversas biotecnologías o han sido desarrollados con ellas, es muy fácil para una empresa que posea los derechos de propiedad intelectual sobre las mismas bloquear el desarrollo de un producto. Como resultado de ello, para aprovechar al máximo la recuperación del valor y reducir al mínimo la amenaza de un litigio así como para asegurar el acceso a la tencología, se formaron varias ‘asociaciones estratégicas’ en 1995 y 1996. Las compras por parte de Monsanto del 49,9 por ciento de Calgene (EE UU), del 45 por ciento de Dekalb (EE UU) y del 100 por ciento de Agracetus (EE UU) se debieron, en gran medida, a cuestiones de tecnología y de derechos de propiedad intelectual. La compra de Plan Genetic Systems International (PGS, Bélgica) por AgrEvo (Alemania) en agosto de 1996 por aproximadamente 750 millones de dólares estadounidenses constituye quizás la asociación estratégica más digna de mención. Tanto Monsanto como AgrEvo invirtieron mucho para tener acceso a las tecnologías que estabajan sujetas a esos derechos y en poder de PGS y de otros. De igual modo, la compra de DNA Plant Technolology (EE UU) por parte de Empresas La Moderna (ELM, México) fue motivada tanto por la tecnología como por el portafolio de patentes relativas a la forma de retrasar la maduración de la fruta, en manos de la primera. La participación del 46 por ciento de Dow Elanco en Mycogen (EE UU) se debió al deseo de aquélla de asegurarse el acceso a la tecnología del Bt y a otras patentes. Por otro lado, la fusión de Zeneca (ex ICI, Reino Unido) y de Vanderhave (Países Bajos) se produjo más bien en razón de intereses geográficos y otras consideraciones que debido a los derechos de propiedad intelectual. La fusión de Ciba y Sandoz también fue provocada, en gran medida, por los intereses de ambas en el comercio de productos químicos y farmacéuticos.
Con la industria semillera en pleno dinamismo, se espera que surjan nuevas estrategias competitivas, que probablemente se concentren en cuatro áreas: 1) la determinación de precios en función de la separación del valor de la tecnología del correspondiente a las semillas; 2) la segmentación del mercado; 3) el desarrollo de productos usando el mejoramiento clásico, la ingeniería genética y las tecnologías para reducir el ‘ciclo’ y 4) las ventas y la distibución.
En el mercado modelo estadounidense de semillas de maíz, por ejemplo, se prevé que dentro de los próximos cinco años el sistema de distribución sufra importantes cambios en cuanto a la forma de satisfacer las necesidades crecientes de los agricultores con respecto a tecnología e información más sofisticadas. Se pondrá de manifiesto una tendencia cada vez mayor hacia la distribución por canales múltiples en lugar de mantenerse únicamente el sistema existente de agricultor-vendedor. En cuanto al maíz de semilla híbrido, la existencia misma de muchas empresas estadounidenses locales y regionales dependerá del éxito de Holden’s Inc. (EE UU), uno de los principales proveedores de la semilla básica, en integrar las nuevas tecnologías en su germoplasma propio. Gracias a este tipo de semilla (llamada también semilla progenitora), Holden’s es el proveedor fundamental de material genético para la mayoría de las empresas semilleras de maíz de los Estados Unidos, a nivel local y regional. A menos que Holden’s pueda tener acceso a las nuevas biotecnologías, esas empresas quedarán excluidas de la tendencia actual dentro del entorno competitivo y seguirán perdiendo partes del mercado.

Las tecnologías genéticas y aquellas destinadas a facilitarlas
La tecnología usada para las semillas transgénicas que entran en el mercado puede dividirse en dos grandes grupos: las tecnologías genéticas y aquellas destinadas a facilitar su empleo. Los genes codifican las proteínas que son responsables de los rasgos (transgénicos). Las tecnologías importantes para permitirlo incluyen los sistemas de transformación de las plantas, los marcadores seleccionables, las técnicas de expresión de genes y las llamadas tecnologías ‘silenciadoras’ de genes. Los sistemas de transformación de plantas se utilizan para introducir genes específicos en células vegetales. Los métodos incluyen el uso de Agrobiacterium como vector (transformación mediante Ti), electroporación o pistola de partícula. El resultado de estos métodos es la incorporación del nuevo ADN a los cromosomas de la célula vegetal. Dado que la incorporación de esos genes se efectúa al azar, se usan marcadores seleccionables para identificar las células transformadas.
Para garantizar que los genes insertados funcionen en su nuevo entorno, se utiliza la tecnología de expresión, en combinación con promotores de genes específicos, para indicar el momento y el lugar en el que se expresarán dichos genes. Por el contrario, las tecnologías silenciadoras de genes, como la antisentido, pueden usarse para impedir la expresión de genes. El tomate Flavr Savr de Calgene utiliza la antisentido para impedir la expresión de los genes responsables de la maduración, para que el tomate se mantenga en la planta por más tiempo y así se vuelva más dulce sin ablandarse.

Los derechos de propiedad intelectual y el acceso a la tecnología
Como se observó, dado que prácticamente todas las semillas transgénicas o contienen varias tecnologías o bien dependen de ellas para su desarrollo, las cuestiones relativas a los derechos de propiedad intelectual se han convertido en un nuevo elemento competitivo en la industria semillera. Incluso en casos en donde una tecnología es nueva y está patentada, puede depender de progresos anteriores y, por ello, no puede usarse libremente, ni siquiera su inventor puede hacerlo. Por ende, de estas primeras semillas transgénicas surge un pedigrí de derechos de propiedad intelectual bastante complicado. Lo que está en juego es la llamada ‘libertad de funcionamiento’, que puede definirse como un acceso jurídico a todas las tecnologías necesarias para lanzar un producto.
Ya en el caso de una planta transgénica con un rasgo único, estas cuestiones jurídicas son extremadamente complejas. Por ejemplo, una planta transgénica tolerante a los insectos puede implicar derechos del obtentor, patentes vegetales al igual que varias patentes relativas a la tecnología de transformación, al marcador seleccionable utilizado, al gen que codifica la proteína insecticida, al promotor y a los diversos elementos normativos y las modificaciones necesarias para expresar los genes adecuadamente en las células vegetales (véase el cuadro).
Cualquier detentor de derechos de propiedad intelectual de incluso un elemento podría bloquear la comercialización de una variedad tolerante a los insectos basada en este conjunto de tecnologías. Las alternativas son igualmente complejas. Debido a las dificultades con respecto a los diversos derechos de propiedad intelectual, aumentará el costo de comerciar con estas semillas así como también la probabilidad de un litigio.
La libertad de funcionamiento será aún más complicada a medida que las empresas traten de agrupar rasgos para ser más competitivas. Es probable que la segunda generación de cultivos transgénicos contenga tanto rasgos iniciales agregados, como resistencia a los insectos y tolerancia a los herbicidas, además de rasgos que se incorporen al producto final, como calidad alterada de aceite y proteínas.

Ejemplo de los múltiples derechos de propiedad intelectual relacionados al desarrollo de una planta protegida contra un insecto
Tema Componentes  Ejemplo Derechos de propiedad intelectual
variedad vegetal germoplasma variedad protegida derecho de obtenciones vegetales
gen marcador seleccionable promotor 35S patente
secuencia de codificación nptll patente
rasgo promotor TR patente
secuencia de codificación crylAb patente
tecnología de transformación plásmido ti pGV2260 patente
tecnología de expresión del gen iniciación de la transcripción líder viral patente
iniciación de la traducción Joshi -
utilización del codón AT > 4GC patente
número de derechos de propiedad intelectual 
8

Las reglas del juego de los derechos de propiedad intelectual
La actual reestructuración de la industria semillera se orienta en función de la tecnología y de los derechos de propiedad intelectual. Los ganadores de este proceso serán las empresas que puedan manejar las cuestiones complejas relativas a los derechos de propiedad intelectual y poner sus productos en el mercado. Su capacidad de hacerlo estará limitada por una serie de factores: Hay quienes predicen que los cambios actuales son sólo los primeros y que habrá muchos más en los próximos tres a cinco años. Estos brindarán oportunidades a algunas empresas y ocasionarán pesadillas a otras. A medida que avance el proceso, podemos suponer que habrá muchas víctimas, algunos sobrevivientes y unos pocos éxitos.
Suri Sehgal

AgrEvo
Hoechst/Schering
65926 Frankfurt/Main
Alemania

Teléfono (+49) 69 305 14 621
Fax (+49) 69 305 15 604

E-mail surinder.sehgal@agrevo.com

Los artículos publicados en el Monitor de Biotecnología y Desarrollo no están protegidos por el derecho de autor. Puede traducirse o reproducirse parte de los mismos sin autorización previa (excepto aquellas tomadas de otras fuentes), haciendo mención de su origen.

 


Volver al comienzo
Página de presentación del Monitor
Indice de este tema
Cómo ponerse en contacto con nosotros

Indice de este ejemplar