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Bioética
By
Darryl Macer

 
Palabras clave:  Aspectos éticos; Aceptación pública.
Cita literal: Macer, D. (1999), "Bioética." Monitor de Biotecnología y Desarollo, Compendio 1995-1997, p. 68-71.

Las cuestiones éticas han estado asociadas al desarrollo de la biotecnología desde el comienzo. Tanto a nivel nacional como internacional se han creado comités de bioética para determinar los límites de lo aceptable en el desarrollo biotecnológico y su aplicación. La atención que se le preste a la bioética influirá probablemente en la viabilidad de comercializar los productos derivados de la biotecnología ya que serán los consumidores quienes decidan el futuro de sus mercados.

La ‘bioética’ es el estudio de las elecciones morales resultantes de la participación humana en la vida. La bioética incluye la evaluación de los beneficios y los riesgos relacionados con las intervenciones humanas, en especial las nuevas tecnologías, y trata de equilibrar la consecución de la autonomía individual y los deberes de justicia. Exige que esa evaluación tecnológica sea concienzuda y que incluya también su efecto en las sociedades y las personas.
La bioética entró en juego desde la primera vez que el ser humano hizo una elección que excedía su instinto. Cuando comenzaron a analizarse las elecciones y se formaron las ideas preestablecidas, por ejemplo en las religiones o los códigos de conducta morales, surgió la bioética. Por lo tanto, todas las sociedades humanas han pasado por ese proceso. La bioética existe en todas las sociedades y, en este sentido, es universal. La bioética intercultural analiza toda una serie de cuestiones éticas para ver si son universales. Esto no significa que den respuestas idénticas a esos dilemas. Las interpretaciones de la responsabilidad humana difieren de una cultura a otra con respecto a cuestiones del tipo de si los animales tienen alma.
La segunda pregunta es ¿cuán grandes son las variaciones mundiales en cuanto a los valores y a la idea que se tiene de la bioética? Parece que las diferencias entre individuos dentro de una sociedad son mayores que entre sociedades. En 1993 realizamos, por correo, una Encuesta Internacional de Bioética entre el público en general en Australia, Hong Kong, la India, Israel, el Japón, Nueva Zelandia, Filipinas, Rusia, Singapur y Tailandia. Nos concentramos en lo que pensaba la gente acerca de la vida, la naturaleza y algunos temas seleccionados de ciencia y (bio)tecnología. Por lo general, la diversidad de opiniones fue similar dentro de cada país, como se había puesto de manifiesto en otras encuestas realizadas en países de Asia, Europa y América. Aunque desgraciadamente carecemos de datos para Africa, los que tenemos sugieren que hay una diversidad universal de opiniones personales dentro de una gama común.
Otro fenómeno universal en la encuesta es que, por lo general, la gente apoya la ciencia y la tecnología. Parece que muchas personas sopesan los beneficios y los riesgos con respecto a las nuevas orientaciones científicas y tecnológicas, demostrando buen tino en lo que hace al uso de la ingeniería genética para mejorar las aplicaciones agrícolas así como un razonamiento realista frente a las preguntas del cuestionario. La gente se muestra favorable a su uso si ve en ello beneficios no sólo para sí misma sino también para el medio ambiente y para otras personas. Parece haber una actitud general muy favorable para los productos resultantes de la ingeniería genética, como los cultivos resistentes a las enfermedades o los tomates más sabrosos, en especial si se arguye que son más sanos. Cuando se dieron detalles específicos sobre determinado uso, eso solió despertar una mayor aceptación, lo que sugiere el buen tino de la gente.

¿Nos hace falta la ‘gen-ética’?
La biotecnología, y en especial la ingeniería genética, la parte que se ocupa del diseño del ADN o de los organismos, ha planteado muchas consideraciones de tipo ético. Como ocurre con la tecnología en general, la mayoría de la gente considera la ingeniería genética tanto como algo que puede aportar beneficios a la sociedad como una serie de riesgos. Por eso alguien ha bautizado con el nombre de ‘gen-ética’ a la nueva ética que haría falta para responder al enfrentamiento sugerido entre la genética moderna y los valores humanos.
Cabe interrogarse, empero, sobre si el carácter de la ingeniería genética es tan único como para justificar un vocablo aparte para definir los dilemas bioéticos asociados con ella. Una característica específica de la ingeniería genética es que puede atraversar fácilmente la barrera entre las especies. No obstante, en la naturaleza ocurren incluso transferencias de genes entre organismos de reinos distintos, aunque sean mucho menos frecuentes. La transferencia de genes por medio de la ingeniería genética es ‘intencional’, lo que implica la ausencia de la naturaleza. Sin embargo, la intención como tal no es nada nuevo ya que también está presente en el fitomejoramiento tradicional. Los efectos nocivos específicos de la ingeniería genética se pueden estudiar en ensayos de campo y experimentos. Los seres humanos han controlado en parte a la naturaleza para beneficio propio, como en el caso de la agricultura, durante milenios. Puede argüirse, por tanto, que la biotecnología moderna no necesita una ética específica, diferente de aquella de la biotecnología tradicional, pero demuestra la necesidad de reavivar el debate sobre los valores éticos en la interacción entre la sociedad y la tecnología, al igual que sobre la responsabilidad de los científicos.

Bioética africana
A lo largo de los siglos las ideas éticas y metafísicas africanas han sido moldeadas y matizadas por su diversidad ecológica, biológica y cultural. A diferencia del enfoque individualista y antropocéntrico del mundo occidental, la visión metafísica africana tradicional y precolonial es de tipo comunitario, biológico y ecológico. En la cosmogonía africana, la distinción entre las plantas, los animales y el reino mineral, entre lo sagrado y lo profano, entre la materia y el espíritu, entre lo comunal y lo individual, es muy pequeña y flexible. Del mismo modo, los conceptos metafísicos, la ética, las costumbres, las leyes y los tabús forman un único continuum.
La bioética, en un sentido estricto, se concentra en los dilemas y las controversias éticos que surgen, según el criterio occidental, de la medicina, la investigación biomédica, la ingeniería genética y las tecnologías afines. A primera vista, la sensibilidad africana frente al mundo sirve de contexto ideal para considerar las cuestiones bioéticas. Debido a la actitud no explotadora de los africanos con respecto a la naturaleza, la bioética occidental plantea la pregunta de si la actitud de la revolución industrial ‘de dominar y explotar el resto de la creación’ encontrará un campo fértil en Africa. Los africanos ‘modernos’ son los responsables de recibir como una novedad las ideas bioéticas de Occidente, las que abundan en sus sistemas y prácticas tradicionales que ellos desconocen.
El dominio de la cultura occidental y el legado de la colonización se han combinado hasta ahora para asegurarse de que Africa siga marginada como un simple consumidor de ideas y productos occidentales. El mundo occcidental tiende a presentar su visión, sus ideas, sus convicciones y sus prácticas como imperativos universales de racionalidad o moralidad que deberían ser obligatorios para todos. Actualmente la actividad y la investigación biotecnológicas en la mayor parte de Africa se lleva a cabo con el apoyo financiero y técnico de organizaciones occidentales, o por cuenta de éstas, de las cuales la mayoría tiende a favorecer una participación mínima de la experiencia autóctona disponible. Una de las consecuencias de ello es que la biotecnología no tiene ninguna base adecuada ni cultural ni ideológica, a lo que se suma la ausencia de toda racionalización y de políticas nacionales específicas así como la falta de consideración correspondiente a sus consecuencias éticas. Los africanos interesados en el problema deben abordar estas cuestiones pero les será muy difícil antes del advenimiento de una verdadera democracia en el continente africano.
Godfrey B. Tangwa

Miembro del directorio de la Asociación internacional de bioética y reconocido conferencista en filosofía de la Universida de Yaoundé, P. O. Box 13597, Yaoundé, Camerún. Fax (+237) 232 104; E-mail gbtangwa@cam.healthnet.org


La bioética y la aceptación del consumidor
Una de las cuestiones que se plantearán en los próximos años es la relativa a la adopción y la aceptación de alimentos hechos con organismos genéticamente modificados. Al respecto la biotecnología moderna puede aprender de las diferencias en la aceptabilidad de otros alimentos en todo el mundo. La elección personal en materia de comida no es sólo una cuestión de precio o de gusto. Por ejemplo, se puede ser vegetariano por motivos morales, religiosos o dietéticos. Los tabús religiosos del budismo o del hinduismo con respecto a comer carne han influido en las prácticas agrícolas, al igual que lo ha hecho la prohibición de comer cerdo en el islamismo y el judaismo. Independientemente de la diversidad moral y religiosa de casi todas las sociedades, los hábitos alimentarios generales no se suelen mantener con prohibiciones jurídicas. Es más bien el consumidor quien, al elegir, incide en la disponibilidad de alimentos del mercado. Los cambios recientes en la dieta, por motivos de salud o personales, de índole moral, han hecho que se adoptara en vegetarianismo en sociedades sin tales tradiciones religiosas.
Para permitir que la gente elija los productos que consume, se puede indicar en las etiquetas cuáles están hechos con organismos genéticamente modificados. La Unión Europea está debatiendo actualmente el tema del etiquetado. Poner uno negativo, o sea, una garantía de que el producto no es un derivado de variedades resultado de la manipulación genética, es lo que se hace en Europa y el Japón en el caso de los productos de soja. En los Estados Unidos se prohibió el etiquetado negativo para la leche sin somatropina bovina recombinante (rBST) El etiquetado es conforme a la bioética en la medida en que dé una verdadera idea de lo que contiene el producto. En vez de temerle, todos los productos podrían llevar etiquetas con la información que permitiera a los consumidores escoger en función de sus principios éticos.
El permitir que las personas hagan su propia evaluación bioética de la biotecnología acarrea consecuencias para la política nacional en materia de evaluación tecnológica, educación, campañas de información y apertura con respecto a qué decisiones se toman y dónde. Los científicos, la industria y el gobierno tienen responsabilidades especiales, al igual que los medios de comunicación, frente al público, en lo relativo al suministro de información comprensible.

Reglamentación gubernamental o códigos profesionales
Hay varias posibilidades a la hora de enfocar el respeto de la bioética. Una es elaborar una reglamentación gubernamental de alcance nacional sobre los límites éticos del desarrollo y la aplicación de la biotecnología como, por ejemplo, en Austria, Nueva Zelandia y Rusia. Otro enfoque es elaborar códigos éticos en el propio sector. Algunas asociaciones académicas, como el Movimiento en pro de la responsabilidad científica universal (MURS) en Francia o el Japón, han promulgado códigos éticos para dar orientación práctica sobre algunos problemas corrientes, del mismo modo que los médicos han venido aplicando el juramento de Hipócrates u otros códigos afines durante siglos. Los códigos éticos, considerados como una lista de principios, no bastan para orientar en la práctica cotidiana a cada científico y deben ser respaldados por debates complementarios o por capacitación al respecto. Más aún, los códigos éticos carecen de sanciones. La Royal Society de Nueva Zelandia, por ejemplo, dispone de uno que estipula que si alguno de sus miembros científicos no lo respeta, será expulsado de ella. Sin embargo, no es obligatorio para los profesionales estar afiliados a esa asociación.

Talleres de bioética en la Universidad de Purdue
En mayo de 1997, la Universidad de Purdue celebró el segundo de sus tres talleres de bioética para los miembros de la Facultad de ciencias de la vida. El taller de cinco días de duración incluyó sesiones sobre teoría de la moral, pensamiento crítico y pedagogía, así como sesiones más especializadas sobre cuestiones de ética aplicada. El objetivo de estos talleres es brindar a los científicos más posibilidades de incorporar la ética y las cuestiones afines a sus cursos de ciencias. Cada participante está de acuerdo en incorporar por lo menos tres horas de clase dedicadas a las cuestiones éticas en uno de sus tres cursos como mínimo.

A los participantes se les entregó una copia de Elements of Moral Philosophy de James Rachel, libro que presenta una idea general, sofisticada y suscinta de la teoría moral y de su terminología y que aborda los principales temas a los que se enfrentarán los docentes en sus clases: la ética y la ciencia, la relación entre ellas y el relativismo moral. En la parte pedagógica del taller, se dan a los participantes varios estudios de caso y se debate sobre el tipo de información que necesitan los estudiantes para reflexionar sobre las cuestiones morales. Se permite a los participantes adaptar las técnicas generales a sus propias disciplinas, es decir, elaborar estudios de caso que resulten pertinentes para el contenido de su propio curso.
El taller incluyó una serie de presentaciones a cargo de oradores invitados sobre temas como el hambre en el mundo y las obligaciones frente a las naciones en desarrollo, los derechos de los animales y cuestiones sobre ingeniería genética y clonación. Las reuniones de seguimiento de los tres años venideros comprenderán conferencias sobre ética aplicada, dadas por invitados, y debates de paneles compuestos de alumnos sobre sus experiencias incorporando cuestiones éticas en el programa de estudio de las ciencias.
Los 27 participantes de la facultad representaron una gran variedad de disciplinas, entre ellas la botánica, la biología, la enfermería y la veterinaria. Los talleres fueron financiados por la Universidad de Purdue y por la National Science Foundation.
Lilly-Marlene Russow

Para más información dirijirse a: Lilly-Marlene Russow, Department of Philosophy, Purdue University, West Lafayette, Indiana 47907, EE UU. Teléfono (+1) 765 494 4290; Fax (+1) 765 496 1616; E-mail lmrussow@purdue.edu


La bioética nacional frente a la internacional
Para expresar la necesidad de disponer de enfoques internacionales para el respeto de la bioética, incluídos la educación y las directivas, se han esgrimido varios argumentos: Hay quienes dicen que las orientaciones o las declaraciones internacionales sobre la bioética surgen mejor de reglamentaciones nacionales. Podrían mejorar las posibilidades de disponer de una reglamentación internacional en la materia si se pudieran aprovechar las experiencias, positivas y negativas, de los intentos realizados a nivel nacional. Por otro lado, muchas naciones no elaborarán su propia reglamentación. A la comunidad internacional también le interesa, desde un punto de vista ético, proteger, entre los muchos recursos biológicos, la biodiversidad, la producción de cultivos frente a las enfermedades y al surgimiento de patógenos resistentes y también los ecosistemas. Los acuerdos transnacionales para proteger los intereses comunes de los avances tecnológicos futuros tienen un precedente en el derecho del mar, el derecho para impedir el vertido de desechos en los océanos, los convenios para la prohibición de las armas biológicas y químicas, el derecho para impedir la militarización del espacio, la reglamentación internacional sobre la energía atómica, las declaraciones de derechos humanos y los convenios para combatir la reducción de la capa de ozono y para proteger la diversidad biológica.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) creó en 1993 un Comité Internacional de Bioética con el objeto de elaborar una Declaración sobre el Genoma Humano y la Protección de los Derechos Humanos. En un foro abierto, es decir, supuestamente sin posiciones oficiales de los gobiernos ni ningún otro tipo de posiciones predeterminadas, participaron personas procedentes de 40 países. A fines de 1997, una versión final de la Declaración fue aprobada por los 187 países de la Conferencia General de la UNESCO y en 1998 por la Asamblea General de las Naciones Unidas. La Declaración se concentra apenas en las aplicaciones humanas de la ingeniería genética y no se ocupa de otros ámbitos.

Además de esta iniciativa de la UNESCO, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD), grupos del Parlamento Europeo y asociaciones industriales han presentado opiniones, informes y declaraciones relacionados con la bioética. La mayoría se concentra en las cuestiones bioéticas de inocuidad de los alimentos o de evaluación del riesgo ambiental pero algunas, como el Grupo de asesores sobre aspectos éticos de la biotecnología de la Unión Europea, también abordan cuestiones morales.
Darryl Macer

Instituto de Ciencias Biológicas
Universidad de Tsukuba
Tsukuba
Ibaraki, 305
Japón

Teléfono (+81) 298 53 4662
Fax (+81) 298 53 6614
E-mail macer@sakura.cc.tsukuba.ac.jp

Fuentes
Eubios Journal of Asian and International Bioethics, Eubios Ethics Institute. Revista en línea sobre 31 temas relativos a la ética ambiental y médica http://www.biol.tsukuba.ac.jp/~macer/index.html

Darryl R. J. Macer (1994), Bioethics for the People by the People. Christchurch, Nueva Zelandia: Eubios Ethics Institute.

Darryl R. J. Macer (1995), "Bioethics and Biotechnology: What is ethical biotechnology?". En: D. Brauer (ed.), Modern Biotechnology: Legal, Economic and Social Dimensions. Biotechnology, vol. 12. Weinheim, Alemania: VCH, págs. 115-154.

D. Suzuki y P. Knudtson (1989), Genethics: The clash between the new genetics and human values. Boston: Harvard University Press.

Los artículos publicados en el Monitor de Biotecnología y Desarrollo no están protegidos por el derecho de autor. Puede traducirse o reproducirse parte de los mismos sin autorización previa (excepto aquellas tomadas de otras fuentes), haciendo mención de su origen.

 


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