| Explicación de
la resistencia horizontal y vertical
La infección se define como el contacto
que establece un parásito con un huésped para parasitarlo.
Hay dos clases de infección: una en la cual un parásito llega
hasta el huésped (aloinfección), y la otra en la cual el
parásito se origina dentro de su huésped (autoinfección).
Hay también dos clases de resistencia
del huésped a los parásitos de los cultivos: vertical y horizontal.
La herencia de la resistencia vertical está controlada por genes
únicos que son parte de una relación de gen a gen, donde
para cada gen de resistencia del huésped hay un gen correspondiente
infectado por el parásito. Esta relación es un equivalente
botánico aproximado de los anticuerpos y los antígenos en
los mamíferos, excepto que la resistencia es heredada y funcional
antes de que la infección ocurra.
La resistencia vertical puede controlar
solamente las aloinfecciones. La autoinfección sólo puede
controlarse mediante la resistencia horizontal. En un sistema patógeno
de una planta silvestre (es decir, en la interacción entre un huésped
y los patógenos), cada huésped puede tener varios genes de
resistencia vertical, que constituyen una cerradura bioquímica,
y cada parásito puede tener varios genes de parasitismo, que constituyen
una llave bioquímica. Cuando se produce una aloinfección
a través de un parásito en un huésped, su llave puede
ser abrir o no la cerradura de este último. Cuando hay una mezcla
de muchas cerraduras y llaves diferentes, la mayoría de las aloinfecciones,
no son complementarias, lo que reduce mucho la epidemia o la infección.
Si todas las puertas del pueblo tuvieran la misma cerradura y todas las
familias la misma llave capaz de abrir todas las cerraduras, el sistema
de cerrojos sería inútil debido a dicha uniformidad. Por
ello, la resistencia vertical es temporaria en la agricultura. Cuando aparece
una cepa del parásito que encaja, la resistencia falla en todos
los huéspedes de ese cultivo y, poco después, en el cultivar
entero.
La resistencia horizontal funciona también
contra la mayoría de las cepas del parásito, por lo que no
puede fallar del mismo modo que la vertical; es una resistencia durable.
La resistencia horizontal es la que se produce siempre en ausencia de la
vertical, o después de que ésta ha fracasado. La autoinfección
por un parásito de reproducción asexuada, es una infección
en la que se complementan el parásito y el huésped y sus
consecuencias, incluidas todas las autoinfecciones, pueden controlarse
sólo mediante la resistencia horizontal.
Esta última tiende a perderse cuando
se mejoran los cultivos mediante la resistencia vertical, o cuando se lo
hace con la protección de agroquímicos. Por lo tanto, muchos
cultivares modernos tienen bastante menos resistencia horizontal que los
del inicio del siglo veinte. |